
Lo viví en primera persona como al enfundarse el traje de templario te cambia el alma, el espíritu, te transforma y te engrandece... pero... claro... Uno no controla las posibilidades de su cuerpo, a veces la mente va por un lado y el cuerpo por otro, y cuando uno no está acostumbrado a "darle a la frasca" es posible que el cuerpo lo note. Queridos amigos aquí tenemos un claro ejemplo de como una persona creyendose recia, apalanca junto a su boca el preciado líquido alcohólico que tradicionalmente fabrican como alquimistas los amigos templarios turolenses.
Yo no quiero acusar pero una posible respuesta a las visiones del torero templario pudieron ser producidas por la ingesta continuada y sin medida del líquido elemento depositado en la frasca.
Ellos no tienen pruebas visuales... ¡YO SI!
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